Ángel Alfonso Muñoz Díaz nació en San Adrián del Besós (Barcelona) el 24 de junio de 1958.  Cuando tenía once meses de edad su familia se trasladó a Pulpí (Almería), donde su padre, Ángel Muñoz, comenzó a trabajar como camionero en una empresa fundada por su abuelo Alfonso Díaz.  Desde muy pequeño era aficionado a la lectura y literatura, especialmente novela y poesía.   Con apenas diez años escribía relatos  que entregaba a sus amigos; historias cortas, por capítulos, con la típica frase: «continuará».  A los quince años se animó a escribir una novela, pero a los dieciséis tuvo que compaginar trabajo con estudios: por las mañanas prestaba sus servicios en un taller mecánico y por las tardes estudiaba en una academia para poder terminar el bachillerato.  Esto le restó tiempo para continuar con su proyecto de escribir y dejó la historia inconclusa. Casi a punto de cumplir los dieciocho años se presentó a unas oposiciones para trabajar en una entidad bancaria, la que entonces era Cara Rural Provincial de Almería, hoy Cajamar.  Las superó y entró en ella, permaneciendo hasta la prejubilación, en 2016.  En esa época de adolescencia también escribió algunas poesías, que aún conserva y que quizá pronto saque a la luz.

Su vida también está vinculada al deporte, en concreto al tenis, que comenzó a practicar a las doce años, convirtiéndose después en  monitor y árbitro. También al Tenis Playa, a partir de 2014. La prejubilación le ha permitido tener tiempo para recuperar aquella vocación que viene  desde niño: escribir y continuar con el proyecto que tenía inacabado.  No encontró aquellas páginas, escritas con su antigua máquina Olivetti Studio 45, por lo que la historia que ya había comenzado a tomar forma y avanzar cuarenta y cinco años atrás, no pudo continuarse.

Pero aunque aquel primer relato quedara perdido en algún rincón que no llegó a localizarse, desde 2017 hasta 2019 han visto la luz tres nuevas historias. La primera de ellas, Desperté, salió publicada en octubre de 2017; la segunda, La tempestad se olvidó de la brisa, se fue fraguando a lo largo de 2018 y se editó en marzo de 2019. La tercera,  Las puertas de la memoria, se escribió entre diciembre de 2018 y junio de 2019, publicándose en noviembre de este último año. La cuarta: Alguien te contará la verdad, ha sido la que más rápido escribió -cinco semanas- Empezó a escribirla a mediados de marzo de 2020, coincidiendo con el inicio del período de confinamiento a cauasa del coronavirus, y la publicó finalizando el mes de abril.