Ángel Alfonso Muñoz Díaz

En cada relato, emociones diferentes 
 

Todos hemos visto en películas héroes con capa, o que vuelan para realizar su trabajo y salvar al mundo. A mí siempre me han gustado.
Pero los auténticos héroes, ni están detrás de las pantallas, ni vuelan ni llevan capa. Todos sabéis a quiénes me refiero hoy en día. Esos héroes son los sanitarios, policías, guardia civil, ejército, limpiadores, empleados de funerarias, transportistas, dependientes, agricultores, ganaderos, etc., (perdonad si se me olvida alguno, y añadidlo vosotros si es así)
Esos héroes están ahora en hospitales, centros de salud o atendiendo enfermos en sus casas; están también por las calles, patrullando por nuestra seguridad, levantando hospitales improvisados, limpiando para desinfectar donde hemos tocado, haciendo esa ingrata labor de llevar a crematorios a los que no pudieron vencer en su batalla con el COVID-19; haciendo cientos de kilómetros por carretera, cargados de artículos de primera necesidad; despachando con guantes y mascarilla en tiendas o farmacias, plantando campos o trabajando en granjas para que no nos falte comida…
También hay otros héroes silenciosos, que ya no pueden hablar pero lo fueron en vida: esas personas que el Coronavirus se ha llevado y que ya no podrán luchar.
Hoy en día, no hay quien no reconozca a todo los citados como lo que son o lo que fueron: héroes de carne y hueso.
Hoy son admirados, sí. Pero ¿qué pasará dentro de un tiempo, cuando esta pesadilla que estamos viviendo sea cosa del pasado…? Probablemente pasarán desapercibidos y nadie rebobinará la cinta de su memoria para dedicarles un pensamiento agradecido por haberse jugado la vida por los demás… Si algo bueno debe quedar de esta crisis, es la sensación de que hay personas solidarias y que merecen pasar a la historia por eso.
Propongo que en todas las ciudades del mundo se levante un monumento con la descripción al pie de estos colectivos para que nosotros, nuestros hijos o nuestros nietos, cada vez que pasemos por su lado nos acordemos de lo que un día hicieron por los demás. Es de justicia, y quizá alguien se pare a pensar delante de ese monumento y se lo agradezca.

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